CARTA PRIMERA.
 

      Amada madre de nuestro Señor Jesucristo:

      Te escribo esta carta con la libertad que me da, el sentirme amado por Ti. Quisiera en ésta explicarte sobre mis sentimientos, ya que a pesar de Tus enseñanzas, cuando a una persona a la que estimo en cuantía le llega su hora de partida, creyendo que ésta dejará de sufrir, porque ya está a tu vera, a pesar de todo esto nos seguimos aferrando al mundo con todas sus consecuencias e intentando frenarle la partida de la misma, a cambio pagamos el precio de nuestros nervios y el sentirnos confundidos. Ya sé que Tú estás ahí esperando sencillamente a que te llamemos para pedirte la ayuda para todas nuestras intenciones, aunque a un servidor en estos momentos los problemas le ofuscan, y le   traicionan junto con los sentimientos. Te pido que todas estas emociones que han provocado el adiós de nuestra amiga la Pepita, las transformes en una oración de bienvenida. Y creo que debo seguir la carta en plural, ya que ella es un patrimonio de todos los que la hemos amado, la seguimos amando y siempre la amaremos.

    
          
(Pepita, Héctor, Pepi y Judit) .      

       

      Nos parece recordar del libro de Job, 1,21; que nos dice: “desnudo salí del seno materno y desnudo volveré a él. Dios me lo ha dado y Dios me lo ha quitado. Bendito sea el nombre del Señor”. Tal vez esto para los santos y los ángeles sea muy fácil   Señora, pero para nosotros como humanos sencillos y pequeños nos cuesta de asumirlo. Al decir pequeños no es por la altura del cuerpo, sino por la de nuestros sentimientos y la buena voluntad. Estas situaciones nos aclaran los límites como personas humanas y sobre todo nuestra realidad como cristianos. Y como tales no nos cansamos de hacer plegaria, para pedirte su curación y cuando la realidad nos dijo que no podía ser; Te solicitamos que al menos se quedara un tiempo con nosotros, con la intención de que nos llevara   de peregrinación a Tu santuario de Lourdes. Tengo escrito sobre ella ya de antiguo: “la Pepita que coloca destellos del Señor en forma de florecillas, en el interior de la jarra de nuestra vida”. Sabes muy bien Señora, que ella disponía de esta especial cualidad, en la que nos mostraba Tu bonito semblante y conseguía que la sombra de Tu amor, se proyectara sobre nuestros sentimientos sin más importancia.

        Bien sabemos Señora que nuestros sentimientos, como nuestras intenciones no son las mismas que la Tuyas. En las cuales ya habías dispuesto, de que en estas fechas ella pudiera disfrutar ya de Tu compañía. Comentarte que detrás de nuestra aparente comprensión sobresale nuestra impotencia con un componente de frustración añadido producto del propio egoísmo, ya que al exigirte que continuara en nuestra compañía nunca evaluamos los efectos colaterales de su sufrimiento, paso a paso en un largo calvario de dolor, alargándoselo de forma innecesaria. Quisiéramos  minimizar estas faltas, resaltando que nuestra razón es importante, y esta es que siempre la hemos amado, la seguiremos queriendo y que jamás la olvidaremos. 

 


           
(Pepita y Héctor, con sus compañeras en la Virgen coronada).  

 

      Las personas como Pepita, que no solamente hemos creído en Ti, sino que además hemos dedicado una parte importante   de nuestras vidas al servicio de Tu causa, muchísimas veces transformamos nuestro trabajo en una plegaria para Ti, esto se acentúa en las peregrinaciones de enfermos donde en ciertos momentos es como una pequeña locura. Muchas de nuestras erradas es porque no damos la talla, o sencillamente no damos para más, aunque suene un poco fuerte, pero con nuestro cariño hacia Tu amor, nos atrevemos a pedirte que todas estas, las conviertas en oraciones hacia el camino de Tu hijo, pues si nos preguntan por qué lo hacemos la razón es bien sencilla, el poder disfrutar de Vuestra compañía como ya lo está haciendo ella.

      Ya ves Señora, que de comprenderlo lo hacemos muy bien, aunque nuestras respuestas no lo sean en la misma manera, pero seguimos esperando el amor de Tu hijo ya que creemos en su inmensa misericordia, bonitas palabras Señora, y además de oírlas nos gustaría vivificarlas. Sí, somos muy conscientes de que ya goza de Tu compañía, en la cual ya está intercediendo por toda su familia, los amigos que siempre la hemos querido, y también por las personas que la han menospreciado.

Estamos seguros que si alguna de las muchas personas que nos llamamos sus amigos, tenemos ciertas dudas sobre la actitud que deberíamos tomar delante de ciertas personas, que pensamos que podrían de haberla perjudicado, debemos de saber que ante todo, ella, no solamente les ha perdonado además, nos ha solicitado   para   estos nuestra oración para que nuestro Señor les ayude a encontrar su lugar en este duro mundo. Cualquier forma diferente de actuar solo lastimaría la memoria de nuestra amiga Pepita. 

 


 

                                          
                                           (
El Padre José María, Juanita y Pepita en una parada,   camino de Lourdes).  

      Queremos decirte adiós con una poesía sobre la visita a tu prima Isabel, y te agradecemos toda la atención que nos dedicas, los amigos que la amaron y que la siguen amando, y que siempre querrán a la Pepita.

 

 

 
(Pepita con Judit en la cueva santa)  

 

La visita de María

 

Dichosa María, hoy, aun más te queremos,  

de todo el amor, que en el día de ayer te dimos,  

y en este momento en el cielo encontraremos,  

la prisa del caminar de los burritos Palestinos.  

 

Y como una estrella Tu luz nos alumbrará,  

  en el camino que pronto Tú vas a tomar,  

y que a la casa de tu prima Isabel te va a llevar,  

a lomos de un pollino que no te dejará.  

 

 

 

Esta mujer estéril y que ya es mayor,  

que el ángel te da como una razón,  

y el Espíritu Santo le notifica Tu amor,  

y para ella será un nuevo gran corazón.  

 

María colocas la simpatía de cara al viento  

y Tu sonrisa llena de amor y con mucho tino,  

y sólo encontramos en este momento,  

la prisa del caminar de tu viejo pollino.  

 

Madre en todas las cosas te hemos alabado,  

por el camino que Tú nos has enseñado,  

como ruta del camino como ruta del dolor,  

y nos lo entregaste con todo Tu amor,  

siendo la oración que nos has dado.  

 

Se despertó el día bonito y reluciente  

y   con el sol todos los colores resaltabas  

y es que contigo no puede ser diferente  

pues en el campo y el olivar Tú estabas.  

 

La tierra en un solo segundo   se magnificó,  

cuando María, con Isabel en la puerta coincidiera,  

y hasta el tiempo en aquel momento se paró,  

para que del cielo la poesía descendiera.  

 


 

María dichosa, has sido siempre María,  

que nos proteges de noche y de día,  

María dichosa, has sido siempre María,

Y de los pobres siempre su compañía.  

 
(
Anunciación en la iglesia subterránea de Santa María de Maricel.) 





 








 

CARTA SEGUNDA.

      Amada madre de nuestro Señor Jesucristo: Te escribo ésta con la libertad que me da el sentirme amado por Ti, en ella quisiera comentarte algunas cosas que son nuevas para mí y otras que no lo son tanto, pero estoy seguro que a Ti te gusta escucharnos, y lo que menos te importa es el que sean o no novedosas, sino tal vez las palabras afectivas de un corazón contrito que desea contactar contigo, entonces será de Tu complacencia.

      Quiero comentarte sobre un libro de las “distribuciones San Pablo” el cual está escrito por el hermano Carlo Carreto y en las páginas 11 y 12 nos cuenta una anécdota de su época en el desierto, y como por casualidad se entera de la muerte de una niña tuareg, porque antes del matrimonio se había descubierto que estaba en cinta, y el honor de la familiatraicionada exigía aquel sacrificio.

 

 

   

( Victoria)

      A partir de este momento el hermano Carlo, meditando en la soledad del desierto empieza a revalorizar la valentía de “Tu sí”, ya que como la niña te quedaste con tu familia (Mt 1,18-19.) con el agravante de que tu marido José quería repudiarte en privado, en una Jerusalén cuyas leyes no te beneficiaban en nada,(Dt,22, 23-24) que nos dicen: “Si una joven virgen está prometida a un hombre y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, los sacaréis a los dos a la puerta de la ciudad y los apedrearéis hasta que mueran”. No vamos hablar de los radicales, porque pasa como los pobres, había muchísimos, los hay a montones y seguramente los habrá todavía en más cantidad. Están en todas partes hasta en grupos callejeros de barrio, en una visita que hice a mi hermano pequeño en el hospital, había un chico joven que pertenecía a un grupo de éstos, y me explicaba que estaba allí porque en una de estas peleas que organizaban, le habían partido de una tremenda patada el hígado en dos. Lo que me impresionó de esta historia, era que a pesar de la gravedad de su enfermedad y que sabía muy bien que ya no se recuperaría, él pensaba seguir en ello. Me gusta del hermano Carlo, el enfoque que hace sobre Tu persona, que como muchos de los que te queremos, también pensamos, que un montón de alucinados con su romanticismo mal entendido, han hecho de Tu imagen una heroína de ficción que andaba por las calles de su Nazaret, sin que nada le molestara, sin ninguna duda sobre las cosas y sobre nadie, y que flotaba por las calles para no ensuciarse con la arena. Nos preguntamos, ¿cómo han podido hacerte semejante cosa? El hermano Carlo nos recuerda aquí, que nos bastaría con no traicionar el evangelio.

 
                   

( Victoria, con su esposo José y su hijo Pepe).

      Si realmente fueras una persona así, te sentiríamos muy lejos de nuestros sentimientos, porque las personas con que nos toca vivir en este mundo, luchando día a día con las dudas, y los problemas económicos que nos agotan físicamente ó incluso pueden deprimirnos, en fin, que somos sencillos y pequeñas personas solitarias, sabes el hermano Carlo, nos habla de lo dura que es la soledad en el desierto, pienso que la soledad es dura en todas partes, y seguramente en la ciudad es tan o más difícil, pues el estar en medio de una multitud, marginado en la calle y sin poderte comunicar, puede ser horrible. Y es que en el espejo del mundo se refleja el egoísmo de las personas.




      Sabes muy bien Señora, que como a muchos nos habría gustado compartir Tu tiempo en el mundo, Tú que fuiste tan humana y tan sencilla, con un corazón tan grande que podías guardar todas las cosas de los pobres, éstos podían acercarse con sus problemas, que además de escucharlos les ayudabas, y si se extremaban les cogías las manos entre las Tuyas, y en la transmisión del amor se alejaban sus miedos. Pienso que aún hoy esto es posible, pues Tú no has cambiado, ya que sigues siendo nuestra María de siempre. A la que un servidor le dedicaba un par de minutos al salir de la misa, para explicarle los problemas cotidianos. Cuando estalló la segunda crisis en la construcción, nuestro vecinoFrancisco se quedó sin trabajo en Badalona y como tenía dos hijos pequeños,quiso probar suerte plantándose de fontanero en el barrio. Cadadía pasaba por el taller, a preguntarme sobre la faena y un servidor te hacia la visita, explicándote el mismo problema, no se cual de los dos era más latoso.

      Una mañana de vuelta de la visita, me encontré con nuestra vecina, y lo digo de esta forma ya que las viviendas de los tres están muy cercanas; entonces me preguntó si por casualidad conocía un fontanero, pues tenían la intención de reformar la vieja cocina. Le comente que sí, y que iba ya al encuentro suyo para notificárselo. De camino pensaba en Ti, diciéndome que una madre es siempre una madre estaba contento, la verdad es que se me notaba. Por la tarde y de forma fortuita me volví a cruzar con la vecina en la calle, y me dijo, que con la faena no hubo forma de entenderse y parecía como si al buen hombre no le interesara el trabajo. Le contestéque sí que le interesaba, dado que tenía dos hijos pequeños, y como su situación era bastante acuciante, le pedía que me permitiera hablar de nuevo con él. Ella dijo que si realmente lo necesitaba, que lo intentara de nuevo. Así lo hice sin demorarme ni un minuto más aun que no hubo entendimiento y este trabajo fue para otra persona.

      Al día siguiente al terminar la misa y hacerte la visita diaria, sentía vergüenza y casi no me atrevía a levantar mis ojos, mientras te comentaba que nos habías entregado dos oportunidades, y las dos habíamos estropeado, como ves no sabemos más y encima somos unos bobalicones. Me acuerdo de aquel momento como si fuera ahora mismo, pues Tú me contestaste de forma tan clara, que casi me caigo de culo. Te equivocas en la manera Juan, ya que no te puedes obsesionar ni conFrancisco, ni con ninguna persona más, debes buscar la imagen de mi Hijo en las imágenes borrosas de las personas que pretendes ayudar, si realmente crees que lo necesitan, entoncesencontraras el amor de Jesús. En cuanto a Francisco no debes preocuparte, ya que faena no le faltará.

      Al sobreponerme de la sorpresa, comencé a caminar dirección a mi casa, no podía sacarme las palabras de la mente, y me repetía una y otra vez que todo esto no era fácil de comprender, y más difícil todavía de explicar Como persona que provenía del mundo sabía bien el pensamiento del otro lado, y que a ciertos argumentos ésta sociedad no es muy permisible. Aunque indudablemente Dios se había tomado muchas molestias conmigo, y aún seguía teniéndolas, por tanto era cierto que Dios me quería, fue entonces cuando me dijiste que también me amaba cuando estaba en el otro lado, porque El nocambiaba jamás. De repente un estallido de luz, y una sensación en todo el cuerpo, no sé si fue un segundo, varios o más tiempo, al recobrarme descubrí que tenía un pie encima del bordillo y el otro en el asfalto. Al retomar el camino pensé que seguramente desde el cielo, cayó un pequeño destello del amor del Señor, atizándome del todo encima de mi cabeza, Sabes Señora no entendía porque me pasaban estas cosas, y aun menos si me las merecía, aunque iba tomando conciencia de que mi vida seguía y este seguir pasaba por Tu compañía, en mi futuro. Un día leí una frase que decía: “el Señor llega con el salario por delante”, deduje entonces que aquello que pasó, debió de ser un anticipo de esto.

   


(Francisco, Mª José, Jasmina, Marta, Lidia, y Victoria).

      Había pasado un largo tiempo de estos hechos, estaba en el taller una tarde calurosa del mes de Julio, cuando llamaron a la puerta del mismo, era un muchacho con cierta minusvalía sumamente nervioso, que intentaba explicarme las circunstancias de ello, cosa que aun le estresaba mas y le entorpecía el habla. Le pedí que pasara y me fui a la parte trasera del taller, en donde teníamos una vieja cámara frigorífica, de cuando la familia repartió leche a granel, por suerte encontré un botellín de cerveza y ofreciéndoselo, cosa que el buen hombre me agradeció y a medida que se refrescaba, también se tranquilizó. Explicándome que al comienzo de nuestra calle un señor mayor le llamó ladrón, dada la circunstancia que la entidaddonde residía con otros compañeros, al llegar el verano les pedía que fueran a vender calendarios por las casas para ayudar un poco a la misma, pero ésta les entregaba una carta en donde constaba el nombre de la misma y un teléfono, además de un pequeño resumen, por si alguien tenía cualquier sospecha, y que aquel hombre le maltrató sólo porque era un lisiado. Le expresé que estas eran unas palabras muy duras, y él me replico que lo duro era el ser como era y tener que vivir con ello, ya que a él sólo le gustaría ser como los demás.

      La historia del tipo de la calle me vapuleo un poco, exponiéndole que en alguna forma la mayoría de las personas disfrutábamos de alguna disminución que otra, pero el que era un verdadero lisiado mental era el hombre que le ofendió. Mira le dije, en este momento tengo un montón de problemas y esto me genera mucha ansiedad, aunque a diferencia tuya, cuando salgo a la calle sonrió a las vecinas y éstos quedan disimulados, mientras que tú no puedes esconderlos, así es que nuestra diferencia es que un servidor puede ser más hipócrita. Después de una amenatertulia y de comprarle los calendarios de rigor, me expresó el deseo de que algún día pudiéramos coincidir, un servidor le dije mientras nos despedíamos que el mundo era muy grande pero a veces solo un pañuelo. A los dos segundos volvió abrirse la puerta y mientras sacaba la cabeza me dijo:

-Eh…soy el Ángel ¿y tú?Soy Juan le conteste

.




 
(Ángeles del cuadro la Virgen con el niño de Rosso Fiorentino)

      En el momento en que se cerró la puerta, supe que tenía todos los problemas solucionadosy en este instante se reabrió la puerta por segunda vez, apareciendoFrancisco con una gran expresión de gozo, y en el que Tú aprovechaste para sugerirme que no querías que llorara, me sorprendió pues empezaba a llorar en aquel momento, además pensé que llorar no es malo. Estuvo un buen rato haciéndome compañía, y contándome buenas noticias entre las cuales que tenía mucho trabajo. Sonreía satisfecho mientras recordaba Tus palabras, era todo un gozo el pensar que sus dos hijos disponían de un buen plato caliente en la mesa.

Cuando él se fue me puse a meditar en todo lo que me estaba sucediendo, que no sólo me era novedoso, además me costaba muchísimo entender estas cosas, aún hoydía, sigo encontrando situaciones pasadas que para mí son de difícil comprensión. Sabes Señora si estos escritos los hubiera leído antes de mi conversión, habría deducido que este muchacho tenía una multitud de goteras en su terrado.

      Uno de las cosas que hacemos uso los que nos pretendemos llamarnos cristianos es nuestra tacañería, y no me refiero a la parte monetaria, ya que de ésta sí aportamos alguna cosa de lo mucho que nos sobra, me refería a la misericordia y a la parte afectiva de las personas en general, supongo que esta circunstancia les permiterebajar el peligro del “hágase Tu voluntad”, permeabilizando su compromiso con Tu hijo del evangelio, deberíamos saber que el disfrazarnos no es eternamente efectivo.

      Por las mañanas cuando me cruzo con mi amiga Victoria, pienso que es una suerte, el poder encontrar amigas que creen en Tu persona, frente a un mundo que pretende alejarte del mismo y de nosotros, esto me ayuda a meditarque a pesar de todo deseamos ser Tus amigos que solo desean seguir a Tu lado, con la pretensión esto sí, de queal final nos conducirás a la misericordia de Tu hijo. Quisiera decirle aVictoria, como una de Tus amistades, que cuando nos das un mensaje si callamos entonces hablaran las piedras.

      Bien me despido de ésta con una poesía, en la que quiero reflejar lo bonito que es el poder contar con Tu amistad, deseando que como siempre mantengas la atención sobre nuestras personas, hasta el encuentro con Tu hijo.




(Pepe, Maruchi, Victoria, Lola, Mª Ángeles, Marta, Jasmina y Javier detrás).



TU AMISTAD. 

Me pregunto, ¿qué hacía antes aquí?

pues sólo contigo la vida me renacía,

y en el día de ayer, ¿qué ilusión sentí?

Te añoraba cuando aun no te conocía,


Y mis manos, ¿de qué me servían?,

si solo podía abrazar el vacio,

y mis piernas ¿de qué me servían?

si caminaba siempre sin sentido.


Pero Tú, en la esquina me esperabas,

sólo con el calor de Tú sonrisa,

como una ola la libertad me dabas,

al darme un Te quiero, con la brisa.



Tú eres la miel de nuestra vida,

en Ti se encuentra todo el dulzor,

y al sol me adelanto a su salida,

ya que espero encontrarme con Tu amor.



Santa María, la verdad nos gusta tanto,

decirte que, siempre Te queremos amar,

lo hacemos en el corazón gritando,

las palabras al ritmo de nuestro palpitar.


Te pedimos el que te podamos amar,

y en hacerlo, sea sólo a Tú manera,

así nos llegaremos a encontrar,

en lo que será el tiempo de primavera.


En la noche del mundo, no quiero estar,

pues en Ti, estará mi nueva bandera,

a la que podre alegremente mirar,

si de verdad consigo, amar a Tu manera.



Tú eres la miel de nuestra vida,

en Ti se encuentra todo el dulzor,

y al sol me adelanto a su salida,

ya que espero encontrarme con Tu amor.



Santa María, mi sueño es estar contigo,

pero largo el camino se llega hacer,

aun cuando Tú estás siempre conmigo,

en el día de hoy, como también en el ayer.




Santa María, hoy eres nuestro amor,

Santa María mañana serás nuestro amor,

y nos llevarás de camino hacia el Señor, 

pues es Tu hijo, y te ha regalado esta flor. 

A Victoria Herrera