
UNA MARIPOSA POR EL CAMPO DEL SEÑOR.
Joan Bases Abelló.
En su propia cesta Regina, el cisne una leyenda ha llevado,
la historia de una linda princesita, a ella, como a cada uno,
nos gustaría, pudo seguir el hado de su enamorado,
y lo hizo volando en sueños, hacia el país de ninguno.
Allí donde no existen ni cortos, ni tampoco sabios,
ni nadie jamás se volverá , amargo en su lenguaje,
palabras muy bonitas, sí, para pronunciar tus labios,
y que pueden cambiar a maravilloso un mismo paisaje.
Tu espíritu se baño, un día en la fuente de la vida,
del país de los sueños, que te vinieron a encontrar,
y por mucho que busques, no encontrarás una mentira,
y es que tú como persona, sólo quieres llegarte a realizar.

Eras como una personita de solo seis palmos y pico
que del cajón de todas las muñecas, el mismo Señor,
quiso un día sacar del polvoriento desván del olvido,
para colocarla en medio del mundo, por su gran amor.
Como una estrella luminosa, se decidió el Señor colgar,
encima de nuestro árbol, como la Navidad al llegar,
así nos dará alegría, y nuestra fiesta se podrá alargar,
y miraremos desde el cielo, como el pájaro en su volar.
El Señor te colgó por virote una eterna sonrisa,
en el día en que para ti fueron los santos inocentes,
para que la coloques encima de tus labios, sin prisa,
y puedas repartir cariño para todas las gentes.
Y a tu bonito jardín, Él encaló a todas las paredes,
para esconder la tristeza debajo del brillo en cegador,
y por encima de los azulados lirios, a tu faz extiendes.
Y es que por nuestros ojos, sí, bebemos el amor.
El Señor, también nos puede dar un día una meta,
para seguirla durante el camino de nuestra vida,
a Él me gusta buscarlo en el cielo como a un cometa,
y en la tierra a toda la gente que nos tiene en estima.
Regina tu amor de princesa un día, ha bebido
de la fuente que es y que será el agua de la vida,
y que con los años un poco de aquello, has perdido
fue la historia de un día, pero que sepas, El no te olvida.
Y formamos parte de toda esta pequeña gente,
de personas sencillas, como eres tú y como soy yo,
que escribimos poco a poco, pero continuamente
con nuestro caminar dentro del tiempo del Señor.
Sonríe, sí con tu bonito y agradable sonreír,
no dejes que el mundo, sus miedos te infunda,
con todas las negaciones que lleva en su vivir,
acércate a Él, debajo de su sombra profunda.

(Mural pintado por Regina en la calle Pere Grau).
Esta poesía fue escrita para la Regina, siendo aún muy pequeña, como siguiendo la frase que cuando nace un niño, sonríe el cielo, aunque un servidor la entiende en que realmente el que sonríe es el Señor. Es posible que con la cantidad de vidas humanas que truncamos, en el cielo no puedan sonreír todo lo que quisieran.
La yaya de la Regina, mi madre nació en la comarca de la Noguera, en una planicie alta, llamada la Torsa y que está ubicada, entre los pueblos de Artesa de Segre y Pons, y en los laterales, la carretera entre los mismos y el río que le da nombre a la zona. Ella nos contaría historias de aquel lugar durante su vida, entre ellas que su padre, el abuelo Agustín, todavía con sus hijos chiquitines, se bajaría a construir una masía en la huerta de Artesa, que bautizaría con el mismo nombre de la casa anterior, “Casa Taquel”. En aquellos mismos tiempos, construirían el llamado canal de Urgel, que pasaría por la parte este de la finca, un poco hacia el sur, que lindaba con un bosque en cuesta, fue dividido en dos por el mismo canal, que transformó en una frontera y prácticamente en una zona protegida de las personas, al estar los puentes sobre el mismo a distancias muy amplias.
Esta situación generó según se cuenta, con su aislamiento una comunidad de petizos, unos seres de leyenda, que a pesar de ser muy divertidos, les gustaba considerarse los más formales que la naturaleza hubiese creado jamás. Llevaban un medallón de pizarra, con dos inscripciones, la primera era: “Ama al Señor y a su creación” Y la segunda: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti” Este medallón, colgado con una trenza de hierbecitas, formaba parte del compromiso individual, con su comunidad, a más grande, más compromiso que se transformaría en sagrado en su colocación, y ésta se realizaba durante el día del pasó de la pubertad a la mayoría de edad. Compromiso que se transformaba en el hecho más importante de sus vidas.
No existía la moneda, por tanto no había la posibilidad de acumular riquezas, prescindiendo así la mentira, y la hipocresía, pilares fundamentales en nuestra sociedad humana. Al no existir los relojes, tampoco se disponía de horas, ni futuros próximos o lejanos. Solo el querer y este, se transformaba en constante en ausencia de tiempos.
Cierto que: “en todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas”, ya que siempre hay alguien que le parece que le ha tocado su compromiso en demasía, y que esto le obliga a ir por encima de sus posibilidades. Esto era lo que le contaba el petizo Jam a su amiga la petiza Remi, que a su vez le contesto: Debes visitar al petizo Anciano el de las barbas y la cabellera blanca, pues él está a cargo de toda nuestra comunidad. Además de tener la opción, tiene la obligación y dispone de los medios para cambiarte el medallón. No podemos vivir con la presión de una obligación desmesurada, podría afectarnos en nuestra manera de ser, y como nuestra razón de estar es la transmisión de alegría hacia el prójimo, esto se debe subsanar lo antes posible.
-¿Así que tú crees que tengo de hacerlo Remi?
-Sí creo que tienes que hacerlo y además de forma inmediata. Las cosas cuanto antes mejor y como dispones de tiempo te tomas tus báculos y te diriges al almacén de medallones.
Nuestro petizo tomo el camino hacia otra parte del bosque, en donde se encuentra la cueva grande o almacén de medallones. Por cierto está llena a rebosar de los mismos, suelen tener diferentes formas no sólo en el formato sino también en las escrituras, dado que terminan formando parte de la personalidad individual de cada uno al ser una pieza más de la vestimenta.
Como en nuestro bosque no existen ni calles ni carreteras, la manera más rápida es tomar un atajo, por tanto no se tarda mucho en llegar, en la entrada de la misma están el petizo Anciano, y el petizo Refet, que además de ser un poco barrigoncete, es el encargado de hacer y modificar todos los medallones, lo más parecido a uno de nuestros picapedreros.
-Buenos días petizos, saludo nuestro Jam, con un grito que desbordaba alegría.
-Buenos días petizo Jam, que novedad te trae de nuevo por aquí.
Bueno,… a mí me gustaría explicar, que no es que no me guste realizar cosas para los demás…. aun…. cuando la realidad es….
En fin petizo Jam, que deseas cambiar tu medallón.
¡Eso es! Sí realmente quería explicar, que éste sería mi deseo, que el medallón fuera un pelín más pequeño, a fin de ir más sobrado en mi servicio a la comunidad.
Todo se arreglará buen pequeño, ahora entras en la cueva, y tú mismo podrás buscar tu medallón, pues seguro que está, tenemos todas las medidas, con todas las formas y clases de escritura. Al entrar el petizo Jam, exclamó sorprendido ¡Que petizada!, esto es fantástico, no sé por dónde empezar.
Guárdate tu trenza colgador, ya que esto es personal e intransferible, y tu medallón lo colocas en cualquier montón de ellos y empiezas a probarte, puedes andar por el pasadizo central al colgarte un medallón nuevo para comprobar su porte.
Así empezó nuestro petizo a buscar, éste no, que es muy grande, vaya con el medallón que forma más rara y que feas son sus letras, éste que atrevido, debe de ser para un petizo muy moderno, caray que medallón más tremendo, es para petizos fenómenos, vaya aportación más grande. Éste parece adecuado, me la probare por el pasadizo central, creo que no termina de gustarme, la letra es demasiado moderna, a mi me gusta un poco más conservadora. Volvemos a empezar. Hala, que raro es para más que modernos, es para petizos osados. Vaya un rollo de antigualla, será para mi bisabuelo je,je.
Y así seguía nuestro pequeño, moviendo y removiendo medallones de pizarra, debemos de entender que al no haber relojes, sus medidas son diferentes y también su tiempo disponible. De repente aparece otro que le gusta, menos mal, que encuentro uno que me gusta parece la medida adecuada. Además el diseño es bonito i la escritura, no es ni muy moderna ni tampoco demasiado antigua, creo que es un saber estar, en fin parece que finalmente apareció el medallón adecuado.
-Bueno petizos Anciano y Refet, encontré lo que tanto buscaba, mi complemento ideal.
-Muy bonito petizo Jam, aunque se te ve un poco grandecillo ¿No?
-No, no, petizo anciano, uno más pequeño, seria abusar de los compañeros y de la naturaleza.
-Muy requetebién pequeño, si a ti te gusta a nosotros también. Y te deseamos mucha suerte en esta nueva etapa en nuestra comunidad.
- Gracias por vuestra colaboración y hasta pronto.
Mientras se despedía nuestro petizo se iba largando, dando saltos de alegría en medio de las hierbecitas en dirección a su lugar habitual de su desarrollo social. Momento que nuestro petizo Anciano aprovecho para dirigirse a su compañero ayudante:-Ya ves petizo Refet, después de tanto buscar y remover, volvió a escoger el mismo que llevaba. Y es que siempre fue el medallón de su vida, a pesar que le costara aceptarlo.
-Sí, petizo Anciano, me atrevería a decir que no sólo olvido, el lugar que lo había depositado, sino también el diseño del mismo. Esta ha sido la razón que al reencontrarlo, fuera como un verdadero descubrimiento, que le pareció tan grande que más que alegre estaba pletórico de gozo.
-El ha sentido que escogía por sí mismo, y por tanto los límites de su libertad los ha marcado su propia decisión, al escoger la cantidad de responsabilidad con el resto de la comunidad.
-Que petizada, sí, pequeño es nuestro mundo pero lo hacemos más difícil incluso con las cosas sencillas, aunque sea con amor.
-Pero el Señor es muy grande, petizo Refet y su sabiduría es inmensa. El nos pone las cosas en el camino para que escojamos, pero siempre nos respeta nuestra libertad.
Mira Regina si los seres que son de cuento, tienen problemas para encontrar el lugar donde realizarse, no nos va a costar a los humanos conseguirlo. Pero lo importante es poder desarrollar nuestro amor en el lugar que nos lego la vida.

Al salir de casa, hace frio esta mañana,
siempre musitas canciones al madrugar,
te gusta cantar como si fuera una nana,
y te olvidas del colegio en tu caminar.
“Regina caelis, mi nombre me suena en alza”,
mientras lo va repitiendo, al cantarlo
el gorrión al alba, durante su alabanza,
y no se cansará jamás de renombrarlo.
Al cruzar por detrás de un viejo armadijo,
en medio de las ulceras de un senil revoque,
ves un escrito, que te recuerda a un entresijo
de un sentimiento, y te provoca un choque.
Dice así: “Me gustaría aprender a amar”
sin pensar, buscas de repente tus yesos,
que son de colores para poder dibujar,
y escribes sentimientos en pequeños versos.
Diles siempre que sí, y en tu mano pon una flor,
y la vida misma te hará llegar su amor.
Atiende a los más pequeños con mucha ternura
y el Señor te dará inteligencia y cordura.
En esta pintada, le pones todo tu sentir,
y le das vida, con tus yesos de colores,
en la vieja pared, llegando a conseguir,
una naturaleza con toda clase de flores.
Sobre la última flor, todavía has dibujado,
una bonita mariposa que parece estar flotando,
pues al terminar el tiempo un poco la has abandonado,
aunque ella quisiera irse contigo volando.
“Regina caelis, mi nombre me suena en alza”,
mientras lo va repitiendo, al cantarlo
el gorrión al alba, durante su alabanza,
y no se cansará jamás de renombrarlo.
Al volver del cole, ves a la mariposa pintada,
encima de la palabra que dice:”y el Señor”
y te dices a ti misma, sí yo la tenía dibujada,
encima de aquella pintiparada y bonita flor.
Verdaderamente esto me parece encantador,
ya que de alguna forma todos quisiéramos estar,
juntos siempre, al lado de nuestro Señor.
Regina, que nombre más bonito para volar.
Regina, que nombre más bonito para amar.

Esta segunda poesía, fue escrita años después, de ella formaba parte la historia de los pequeñines, aunque mentalmente esta historia se había pensado con anterioridad, incluso antes de la primera poesía, que ésta a su vez llevaba un escrito vivencial de una charla que tuvé con el A.T.S. Salvador, él acepto el llevar los primeros tiempos de la asistencia municipal, en colaboración con los voluntarios de las Caritas que entonces éramos, de la parroquia de la Virgen del Pilar-Maricel. Me llamó para despedirse, contándome que el exceso de trabajo le había acarreado toda clase de problemas, incluso con su familia.
Me decía: -Estoy un poco desilusionado Juan, tanto trabajo que hemos desarrollado juntos, Y ¿que hemos recogido? Alguna cosilla y muchas desilusiones, siendo exagerado te diría cuatro pegotes mal terminados. La verdad es que yo dependo del ayuntamiento y por tanto de los políticos, y el dar un plato de comida a los pobres, esto les da muy pocos votos. Sabes Juan, realmente somos insignificantes dentro del sistema, aunque quisiéramos hacer cosas importantes.
-Pues anda Salvador, sí vosotros sois poco significantes nosotros somos el colorete para pintar la cara de la institución. Y tú me hablas de cuatro pegotes y me confirmas que seguramente no serán importantes. ¿Cómo sabemos esto, si no disponemos de ninguna escalera de valores? En que según los hechos que aportamos, se nos daría una serie de sentimientos en forma de puntos o tal vez de premio. ¿Y este premio para quién sería? Los ayudantes o los ayudados, no olvides que estar al otro lado, tampoco es fácil.

-En este mundo aparte, es posible que algunas veces nos sentara mal, el haber topado con un muro en la forma de entender o de vivir su realidad enfrente de nuestro mundo, por los pastorcillos (nombre que se da a los transeúntes), siempre por una supuesta ayuda social, claro está.
-Estamos seguros, que todo esto que nosotros juzgamos como miseria social y marginación, no sea nada más que su autodefensa personal de la que consideran su libertad, enfrente de lo que ellos ven como nuestra esclavitud al materialismo, en manera de trampa de un mundo de consumismo de chatarra, que con el tiempo la mayor parte terminará en el contenedor de la esquina.
-Tal vez la historia de todos estos transeúntes, que nosotros percibimos como muy estropeada, por su enorme diferencia con la nuestra. Tal vez delante de Dios, no sea tan rota, como creemos y damos por hecho, podría ser que estuvieran mucho más cerca del Señor de lo que pudiéramos imaginar.

(Mural pintado por Regina.)
-Es una lástima por la charla, Juan, pero no estoy en mi mejor momento.
-Mira Salvador no te menosprecies, tal vez un pegote aunque te parezca poca cosa, a lo mejor ha valido toda una vida, y si lo hacemos porque queremos amar, sin intención de manipular los sentimientos, entonces ha sido maravilloso. En fin esto nos lo valorara el Señor.
Este mismo Señor que un día nos dijo: “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” Sí a pesar de todas nuestras limitaciones y que con nuestros empujones, también le arrastramos a Él. A pesar de nuestras fechorías, Él sigue a nuestro al lado. Esto sí, si renunciamos a su amistad, no podrá hacer nada, dado que le pusimos un abismo entre ambos.
Aunque no es de extrañar, que haya personas que están contentas de ser amigas de Él y en su agradecimiento quieran formar parte de su ejército y le canten como éstos, por suerte existen cosas bonitas que nos hacen llevadero la existencia en este mundo. En las iglesias ortodoxas, se suele cantar de maravilla, y en la griega existe una antigua leyenda sobre sus cantos, que nos dice, que estos antes los realizaban los ángeles del Señor, por esta razón siempre se ha dicho de alguien que cante bien, “canta como un ángel”.
Aunque un día estos enmudecieron y guardaron silencio al descubrir que Jesucristo, tenía que hacerse hombre, cualidad necesaria para pasar todo aquel sufrimiento, en su lucha para cargar todas las culpas del viejo mundo.
Entonces explica que el Padre tuvo que valerse de las personas humanas, para musicar sus oraciones y hacerlo de forma digna de Su gloria y alabanza.
Sí, la música puede ser un dialogo maravillosa para los seres humanos, pues cuando una poesía la encontramos bonita solemos decir que es musical.
Regina todos los sueños que fueron y aun son de amor
como mariposas estallaran volando en su nacer,
quieren llegar a conseguir en el campo del Señor,
realizarse en el poco tiempo que van a disponer.